Hoy se arrepiente de no haber terminado arquitectura en la Universidad Nacional y haberse retirado de la Universidad Piloto cuando cursaba el octavo semestre en Bogotá. Sin embargo, siente que aprovechó suficiente el tiempo para poner en práctica la carrera, en Cúcuta. Algo parecido le ocurrió cuando estaba a punto de coronar el bachillerato en el colegio Calasanz. Fue expulsado, pero logró graduarse en el Andrés Bello con la promoción del 70.
Luis Orlando Herrera Trujillo más conocido como Orlando Herrera, se dedicó a construir y en quince años cosechó fama que llamó la atención del entonces gobernador Jorge García Herreros, quien lo invitó a ser su asesor de medio tiempo. El reto fue grande y lo supo capotear. Restauró al viejo hospital San Juan de Dios y lo convirtió en lo que hoy es la Biblioteca Pública Julio Pérez Ferrero en el tiempo justo y con el presupuesto asignado. En el 2000 entregó consumada la obra que lo ratificó como hombre probo. En la jornada de la tarde continuó en la actividad privada y pudo ampliar la Clínica Santa Ana.
Durante la administración de Manuel Guillermo Mora Jaramillo fue llamado a colaborar en Metrovivienda sin ninguna recomendación política. Su trabajo se había convertido en su hoja de presentación. Allí empezó a coordinar los proyectos de vivienda de interés social Torcoroma I y Torcoroma II, obras a las que puso mucho empeño.
En el 2004 siendo Ramiro Suárez Corzo, alcalde de Cúcuta, le puso una difícil tarea: gerenciar al Cúcuta Deportivo que pasaba sin pena y sin gloria. La transformación se fue dando hasta sacarlo del letargo y ponerlo de nuevo a vibrar el estadio General Santander.
Sin embargo, Suárez Corzo se lo devolvió a la comunidad convirtiéndolo en el receptor de la gente que madrugaba de los sectores más apartados en busca de una hoja de zinc para arreglar el techo. En esos ires y venires conminó a unos invasores a construir su propio barrio que bautizarían más tarde Juan Pablo II. La Alcaldía se encargó de la infraestructura y entregarles el material (cemento, bloque, hierro) y lo demás corrió por cuenta de las cien familias. Las 250 unidades de vivienda se levantaron y mejoraron, en el 2007, su calidad de vida.
Su rastro lo han seguido los concejales, alcaldes, gobernadores sin necesidad de empuñar ningún cartel que lo marque con algún color político. Paradojicamente ha trabajado con liberales y conservadores y de otras vertientes sin lagartearlo. Simpre ha sido el elegido. Nunca tuvo la intención de enrolarse con el sector público, pero ahora se enamoró más del oficio. Conoció y conoce a la otra Cúcuta, la necesitada. No aspira a que le retribuyan sus servicios en votos, como se lo han sugerido en épocas preelectorales. Simplemente afinca las esperanzas en que su ciudad cambie, mejore y por eso aporta su grano de arena.
Pensó que hasta ahí llegaba su labor con lo oficial, pero fue llamado, en esta ocasión, por el gobernador William Villamizar Laguado. Ahora comparte oficina con la gestora social donde tiene también el compromiso de trabajar con los distintos proyectos que beneficien a la comunidad de la región nortesantandereana. Empezó la gestión por el área metropolitana. Ese es su fuerte y no la de aspirar a candidatura alguna porque considera “que no soy politiquero”.
El segundo de nueve hermanos, nacido en Lourdes (Norte de Santander), hijo de Domingo Manrique y Lastenia Torres, se crió en la finca de la abuela materna, donde ayudó a sembrar, recolectar y estar pendiente de los animales.
Se trata de José Antonio Manrique Torres, quien estudió hasta noveno grado en su ciudad natal, luego de vivir en un ambiente campestre y tranquilo, aunque con necesidades económicas.
Junto a su familia, abandonó el pueblo y se dirigió a Cúcuta para que el papá, quien “milagrosamente” aún vive, recibiera tratamiento tras padecer una mortal enfermedad. Instalado en la capital del departamento, terminó el bachillerato en el colegio Municipal y se graduó como abogado en la Universidad Libre.
En ocasiones, este hombre de elevada estatura, apasionado por el fútbol y el trabajo comunitario, añora la época en que podía desplazarse sin problemas por cualquier parte de la región, antes de que el conflicto volviera a la gente desconfiada.
Su primer trabajo fue como maestro en el alto de Bucarasica, donde inició su carrera docente frente a 70 estudiantes. Luego, laboró en diferentes localidades de Norte de Santander, como la vereda Campo Rico (Lourdes), los corregimientos Palmarito y El Carmen de Tonchalá, en Cúcuta. En total, unos cuatro años de actividad pedagógica en el sector rural.
Después fue trasladado a la escuela urbana de El Zulia y de allí, pasó a la escuela 38 de Atalaya. También se desempeñó como supervisor de educación.
Su pensamiento independiente lo llevó a rechazar un empleo en un banco, pues según él, este trabajo es esclavizante como conducir un carro.
Además Antonio Manrique, quien descartó la aspiración de ser sacerdote salesiano, fue Secretario de Educación Departamental y desde el 2001, preside la Corporación que fundada en 1993, presta diferentes servicios a la población menos favorecida.
¿Recuerda la primera clase que dictó?
Cuando me posesioné, le pregunté al alcalde en dónde quedaba la escuela y me dijo: en ese cerro que ve allá quieren un maestro, pero no hay escuela. Fue en la zona rural del alto de Bucarasica. El aula de clase era pequeña, un cuarto en el que antes almacenaban pieles de res.
¿Por qué estudió Derecho?
Porque me gusta tener libertad de expresión y de pensamiento, pues la matemática esclaviza, ya Pitágoras dijo cuánto era esto y esto. En cambio en el derecho se puede discernir y pensar diferente, porque nadie tiene la verdad revelada.
¿Cómo ingresó a la Secretaría de Educación Departamental?
En 1989, necesitaban a un maestro que fuera abogado y que manejara el concepto educativo y jurídico. Como me había acabado de graduar hace poco, entonces me vinculé a la Secretaría de Educación Departamental como asesor jurídico. Allí, además cumplí la labor de asesor educativo. Después, fui nombrado Secretario de Educación encargado del Departamento.
¿Tenía claro desarrollar una trayectoria en el sector educativo?
En la Edad Media Calvino dijo que el hombre nacía predestinado. ¡Será que tenía razón!. Yo era un maestro de escuela a mucho honor, cuando me reclutaron y tuve la fortuna de llegar a ser Secretario de Educación Departamental. En 1991, me volvieron a llamar para ser coordinador departamental de adultos. Cada momento ha ido llegando sin pensarlo.
¿Qué opina del sistema educativo colombiano?
Tiene muchas falencias. Por ejemplo, el manejo deficiente del idioma inglés. Por otra parte, aunque ha mejorado la estructura organizacional y algunas normas, el haber cambiado las jornadas ha sido desastroso, pues un niño se la pasa en la calle mientras los padres trabajan, al cuidado de la señora que hace el almuerzo y lava. Además, soy un crítico de los famosos megacolegios, en los cuales miles de estudiantes que están en la pobreza absoluta, son mal atendidos. ¿Cómo es posible que no cuenten ni con baterías sanitarias en buen estado? La educación se está privatizando. Si fuera Secretario de Educación, acabaría los colegios del centro y los ubicaría en barrios de la periferia, pues la mayoría de los estudiantes residen en esos sectores.
¿Qué tan religiosos es?
Soy religioso ciento por ciento, católico más no sectario religioso. Soy ecuménico, pienso que al reino de los cielos llegamos todos por diferentes caminos. Profeso mi religión. La Corporación Paz y Futuro es una asociación privada de fieles, según el derecho canónico, una célula de la iglesia de base reconocida por la Diócesis.
¿Cómo ha sido su relación con el deporte?
Hay dos cosas que admiro, los deportistas y la parte cultural de la danza. Soy un futbolista frustrado. En el deporte los jóvenes aprovechan ese tiempo libre, manejan su salud y recreación. Hace pocos años fui presidente del Club General Santander y tuve un paso fugaz en la Junta Directiva del Cúcuta Deportivo, del que tengo un ingrato recuerdo, pues le dije la verdad a la gente, se disgustaron y me entendieron mal. Manifesté que económicamente hablando, era un equipo de media tabla, pero me equivoqué, es un equipo ‘pichurro’. Aunque soy hincha del Cúcuta desde 1970, deportivamente puede ser campeón, pero financieramente no podemos compararlo con otros.
¿Qué opina de Cúcuta?
A Cúcuta la quiero mucho, aquí me bautizaron. Cada vez que tengo la oportunidad de salir, regreso más enamorado de esta ciudad. Acá se vive bien, aunque me molesta un poco el calor. Pero lo demás, la gente es divertida, el comercio, todo es diferente al resto del país a pesar de tener muchos problemas. La violencia que hemos vivido en los últimos años, ha hecho que una gran cantidad de gente se haya ido a los barrios periféricos. Trabajamos en ese cinturón de miseria, donde la pobreza es extrema y no hay estrato uno, sino cero. Donde llega el agua una vez al mes y se construyen casas de cartón. La ciudad es acogedora, pero con males insolubles como el de la malla vial.
¿Qué opina del papel de las oenegés en Colombia?
El problema de algunas oenegés es que se han politizado y deben es prestar un servicio social. Como organizaciones privadas sin ánimo de lucro, no podemos estar en ese sectarismo político o religioso, ni involucrarnos en el conflicto del país, porque nos interesan son todos los ciudadanos. Nuestra razón de ser son los pobres.
¿Cómo llegó a Paz y Futuro?
Me encontré al padre Arturo Zárate trabajando en proyectos sociales. Él tenia la idea de hacer una obra diferente, entonces le dije que fundáramos una corporación civil. De esta manera, nos reunimos un grupo de personas y nació la Corporación Paz y Futuro, el 8 de septiembre de 1993.
¿Cuál es la función de la Corporación?
Prestar un servicio a los más pobres. En este momento administramos un solo colegio, por las mismas normas del gobierno. Es el Julio Pérez Ferrero con cuatro sedes en Cundinamarca, San Miguel, Nuevo Horizonte y Simón Bolívar, y tenemos otros asociados que son: Juan Pablo Primero de Atalaya, Carlos Ramírez París de Antonia Santos y Pastrana de San Mateo. Hemos logrado que el gobierno español nos ayude con una cantidad de talleres, para enseñar artes y oficios. En la Corporación trabajamos para formar una sociedad justa y en paz.
¿Qué tan importante es la educación para una sociedad?
La educación es el pilar fundamental de la sociedad, si nosotros no educamos al pueblo, qué podemos esperar. Cuestiono siempre que los maestros y curas tenemos una responsabilidad grande por lo que pasa en el país, porque no hemos sabido formar a nuestros gobernantes.
¿En Cúcuta hay discriminación social?
Sí, aquí hay una minoría que ocupa un nivel de estrato alto, y una inmensa mayoría que está en la pobreza absoluta.
Durante ese contacto con comunidades, ¿cuál ha sido el momento más satisfactorio?
Hay dos barrios en Cúcuta que adoro, Cundinamarca que nos recibió cuando llegamos, y el barrio Antonia Santos. En cierta ocasión, compramos un terreno donde están los talleres, en la sede campestre a un kilómetro fuera de la ciudad. Con ayuda de la comunidad, sacamos el agua un primero de mayo en dos horas y se abrió una zanja para instalar la manguera. También tuvimos que trazar la vía. Estas son comunidades trabajadoras y comprometidas que han asimilado los procesos.
¿Habrá paz en Colombia algún día, y cómo ve el futuro de este país?
El futuro depende mucho de que podamos construir una sociedad en paz. Esto es muy difícil porque hay muchos intereses de por medio, pero algún día tendremos que llegar a eso. Como dice el himno del departamento, “la paz es nuestro empeño, la guerra nuestro sueño”. Eso implica unas reformas estructurales de fondo del Estado. Tampoco es pasarnos a unos extremos del socialismo o el capitalismo salvaje, tenemos que buscar un modelo intermedio.
¿Qué le molesta?
La deslealtad e ingratitud. Un amigo decía que hay tres clases de ingratos: los que se olvidan que han recibido un favor, los que niegan que han recibido el favor y los que atacan a quienes les han hecho favores.
¿Qué proyectos tiene?
Mi vida es Paz y Futuro. Como soy maestro jubilado aquí no me pagan sueldo, no he visto entierros con trasteo. Seguiré consolidando la parte deportiva, ayudar a jóvenes del patinaje y a futbolistas aficionados. Aprovecho para recalcar que Paz y Futuro jamás ha regalado un peso al Cúcuta Deportivo, porque ese es un negocio particular y profesional de unos pocos. Queremos también seguir manejando la parte de agroindustria, con proyectos en Chinácota, Antonia Santos y con la Diócesis de Cúcuta. La gran reinversión de Paz y Futuro es que podamos generar empleo, porque es desesperante la angustia de la gente. Cada vez que puedo conseguirle empleo a una persona, esa noche duermo plácido.
La meta de las directivas de la Universidad de Pamplona, en cabeza de la rectora Esperanza Paredes Hernández, es consolidar académica y financieramente la institución.
Para ello inició el año pasado un trabajo que se refleja en hechos positivos, como es el pago de deudas, refinanciación de compromisos bancarios, recuperación de la gobernabilidad y la imagen institucional.
La labor está sustentada en tres hechos o aspectos fundamentales; teniéndose en cuenta que la rectora asumió en un momento difícil. Tan pronto asumió su mandato, la rectora, en conjunto con todos los estamentos, empezó un proceso de análisis que determinó realmente el estado financiero, administrativo, jurídico, fiscal y académico, entre otros aspectos, de la universidad.
“Una vez establecida la situación la hicimos conocer a la comunidad universitaria y luego al dominio público”, dijo en entrevista concedida a La Opinión.
A pesar del estado restrictivo, en términos financieros, el Consejo Superior Universitario apoyó a la Administración al definir una serie de directrices dirigidas a garantizar la supervivencia inmediata de la Universidad.
Es así como fue facultada para iniciar un plan de austeridad en el gasto. Se suspendieron las comisiones de estudio y las prórrogas, hasta cuando se considere que hay un punto de equilibrio que permita retomarlas.
“Iniciamos también, de la mano de la Gobernación del Departamento, un análisis mucho más técnico -con dos equipos-, para continuar con la depuración de la información”, dijo. Puntualizó que fue muy difícil el momento en que descubrieron cuál era el estado real del déficit. Destacó el apoyo de la comunidad universitaria y general, que abogó para que la institución de educación superior no fuera sometida a los requerimientos de la Ley 550 de 1999.
En ese momento se contó con el respaldo de los ministros de Educación (Cecilia María Vélez White) y de Hacienda (Oscar Iván Zuluaga), en lo referente a la definición de un programa voluntario de fortalecimiento institucional. Esta acción fue dirigida, principalmente, en lograr la reestructuración de la deuda bancaria que ascendía a $ 38.000 millones y que en su tiempo fue pactada a corto plazo.
“El hecho de ser negociada, con dos años de gracia y a siete años de plazo, nos permitió más solvencia, sobre todo en términos de flujo de caja y una ejecución del presupuesto más solvente”, precisó. El plan de ajustes también contempla la venta de algunos bienes improductivos que han permitido negociar parte de la deuda. Adicional a esto, se implementarán políticas de austeridad en el gasto y decisiones de carácter institucional que se valorarán a medida que se vayan adelantando las acciones.
Cuando la rectora recibió en 2009 la administración, encontró un déficit de $ 20.000 millones, una deuda bancaria por el orden de los $ 38.000 millones y a los acreedores se les debía $ 16.000 millones.
En la actualidad ha logrado pagar $ 16.000 millones, más la reestructuración de la deuda bancaria, lo que le ha dado un nuevo respiro a las finanzas de la Universidad.
Paredes Hernández destacó el acompañamiento y solidaridad permanente de la Gobernación de Norte de Santander, en cabeza del ingeniero William Villamizar Laguado y de los miembros del Consejo Superior Universitario, de quien dijo la dotaron de las herramientas fundamentales que han permitido hacerle frente a la complicada y difícil situación del año anterior.
La rectora retomó el tema de los aportes del Gobierno Nacional, recibiendo para la vigencia de 2009 aproximadamente $ 4.000 millones adicionales, de los cuales $ 3.000 se volvieron base presupuestal.
Dijo que estos recursos fueron fundamentales para poder terminar el año pasado con una solvencia financiera que garantizó la continuidad sin mayores contratiempos.
Apoyos
Mencionó que el año anterior se hizo visible la crisis de la universidad pública, y que a través del Consejo Nacional de Rectores, participaron con la Ministra de Educación en un diálogo amplio que estableció la manera como van a ser distribuidos los recursos.
Ante esto el Ministerio determinó tres grados de complejidad para las instituciones de carácter público; teniéndose en cuenta el desarrollo de investigación, infraestructura, docentes, ofertas académicas y niveles de complejidad.
Recordó que de acuerdo con estas directrices figuran en el primer orden las universidades de Antioquia, Industrial de Santander, Nacional y la del Valle.
En el segundo grado de complejidad quedó ubicada, entre otras, la Universidad de Pamplona, teniéndose en cuenta los indicadores de formación de recursos humanos a nivel de maestrías, doctorados, desarrollo de la planta física, laboratorios y los programas de pregrado, posgrados, especializaciones y maestrías, mientras que la otra universidad regional, la UFPS, quedó entre las de tercer grado de complejidad.
Mencionó como fortalezas la aprobación, el año pasado, del doctorado en Biotecnología que se adelantará en conjunto con las universidades de Antioquia, Pontificia Bolivariana y la Católica de Oriente.
Para la máxima representante de la institución pamplonesa, el estar en segundo grado de complejidad es muy importante, pues según los criterios establecidos por el Ministerio de Educación y Colciencias, para efecto de recursos que han de recibir las universidades públicas tanto por ampliación de cobertura como por desarrollos en las investigaciones, estar catalogada de esa manera permitirá interactuar con las instituciones de grado uno y tres para desarrollar proyectos conjuntos.
Mencionó el caso de Unipamplona que le apunta al fortalecimiento de un macroproyecto que definirá el norte de la universidad en la apuesta de construcción de la región binacional.
A su juicio, es importante la consolidación de estos aspectos porque se trabajará en la articulación de pregrados, posgrados y el desarrollo de la extensión social por medio de la interacción que se va a establecer, entre otros aspectos relevantes.
Siguientes pasos
El segundo aspecto relacionado con la gobernabilidad, tiene que ver con la tarea de recuperar la confianza y credibilidad de la institución ante las comunidades locales, regionales, nacionales e internacionales.
Agregó que la Universidad de Pamplona cumplirá 50 años de servicio a la sociedad y es por eso que se tiene la aspiración de actualizar su tradición.
“Ese trabajo de recuperación de confianza fue muy importante para nosotros. Logramos defender el compromiso de ser una de las mejores universidades públicas en el país, para que le sirva a la sociedad dignamente con un gran sentido de responsabilidad social, como los colombianos se merecen y necesitan”, comentó.
En tercer lugar, Paredes Hernández dijo que valoraba el hecho de haber colaborado para devolverle la voz a los actores o estamentos universitarios (estudiantes, profesores y administrativos). Anotó que era claro que en la universidad, en los últimos años, la libertad de expresión se había restringido, lo que redujo la capacidad de actuación de las personas.
Esta acción se ve reflejada en el reconocimiento de las organizaciones estudiantiles y sindicales en su derecho de expresarse, al igual que de participar en la construcción y veeduría del cumplimiento de las funciones misionales suscritas por la administración.
A las 8 de la mañana los 22 bomberos que están en la estación, se desperezan para el cambio de guardia. Entre chistes y chanzas logran hacer, en segundos, una formación impecable. Después viene el reporte de las emergencias de las últimas 24 horas y en menos de cinco minutos el orden se desbarata y todos vuelven a sus actividades rutinarias, mientras entretienen la espera.
Hace 50 años eran 11 hombres los que esperaban. Varios impermeables, algunos cascos, una docena de botas de corcho, una que otra linterna, un teléfono y un carro sin techo en la cabina era lo que tenían para trabajar. Estaban encabezados por el mayor Bernardo Ramírez Pineda quien lideró la petición que le hicieron a la Policía Nacional, quienes cumplían las funciones de bomberos, para que les permitieran conformar el Cuerpo de Bomberos en la ciudad.
Al recibir el respaldo, el carro de bomberos pasó hacer de su propiedad y comenzaron a atender las emergencias desde la casa del mayor Ramírez Pineda en la calle 11 entre las avenidas tercera y cuarta.
Después se trasladaron a los antiguos cuarteles en la sexta con sexta y luego al lote ubicado en la calle 10 con Diagonal Santander, en donde funcionó la estación de bomberos por 44 años.
Entre los primeros regalos que recibieron fue una torre para montar una sirena, donada por la empresa de teléfonos de la época. La torre tenía una altura de 33 metros y la sirena sonaba todos los días a las 12 del mediodía para marcar la hora del almuerzo, cuando un bombero se moría y en las emergencias de consideración. La sirena sonó hasta el año 2006 cuando se trasladaron a la actual estación cerca de la Diagonal Santander en el barrio El Callejón.
Con el primer café de la mañana y sin novedades, el comandante José Monsalve, quien está en la institución hace 27 años, comenzó a contar en qué condiciones económicas celebran este medio siglo de trabajo, las anécdotas a veces tristes, otras cómicas, los detalles de los momentos difíciles y la lista de regalos que esperan lleguen con este aniversario, entre esos, el pago de la deuda que la Administración Municipal tiene con ellos.
“Una de nuestras más grandes preocupaciones es actualizar el parque automotor. Tenemos máquinas de 20 y 30 años, las cuales se nos convierten en un dolor de cabeza a la hora de atender las emergencias. La otra preocupación es el equipo de protección personal de los bomberos, esa es mi pelea diaria. Los bomberos no merecen salir a atender las emergencias en harapos. Los equipos de protección hace mucho rato cumplieron su vida útil”. Equipar a un bombero cuesta entre $15 y $20 millones.
Agregó que es por esa razón que “choco con las administraciones, porque mientras ponemos todo el cariño trabajando por la ciudad, por servir, no es justo que se nos pague como se nos paga, reteniéndonos dineros que son de nosotros, que los comerciantes aportan. La deuda que tiene la Administración Municipal desde 2001 hasta el 31 de diciembre de 2008 son $1.038.918.225”.
Luego, y como si estuviera en un guión imaginario dijo: “hace poco alguien me preguntó ¿qué era ser un bombero? Yo le dije que ser bombero implica muchas cosas. Tener un corazón muy grande, altruista, desprenderse del placer de ir un domingo al río con la familia.
Muchos de los muchachos después de permanecer en la estación 24 horas y justo cuando van llegando a sus casas, deben devolverse porque se presenta una emergencia y se requiere apoyo. Nos duele la ciudad, la queremos. Es más, estos días que se han presentado incendios forestales provocado por personas, nos duele tener que desplazar a un equipo a botar el agua que la ciudad necesita”.
En relación con las anécdotas, admite que son tantas como las emergencias, sin embargo, hay una que los dejó marcados.
“Un señor estaba avanzando en reversa en su carro y mató a su hija. Cuando llegaron los bomberos mi hermano era el conductor de la ambulancia y mi hermano a pesar de haber visto muchas cosas, se sentó en la acera a llorar”.
Tras vivir la infancia en el sector de Circunvalación (Cúcuta); el cuarto de siete hermanos, hijo de Timoleón y Lucila, estudió la primaria en la escuela del barrio donde decidió radicarse por completo, Guaimaral.
Luego de pasar por el bachillerato nocturno, Rafael Antonio Camperos Higuera se graduó como Administrador Turístico en la Corporación Educativa del Oriente.
Además, estudió Promotoría Cultural en la Universidad Francisco de Paula Santander y en la actualidad, lleva seis semestres de Comunicación Social en la Universidad de Pamplona.
También ha hecho diplomados en Gestión y Desarrollo Social y en Conciliación en Equidad, y el gusto por la gastronomía lo llevó a estudiar Cocina Internacional, en el Sena.
Debido a su curiosidad por el aprendizaje y tener una memoria prodigiosa, la mamá lo llama ‘el Sabio Caldas’.
Del matrimonio con Mery Edilia Reyes, nacieron Jaqueline, Nataly, Jhonatan y Fredy.
Este hombre notable por su energía y actividad diaria, al que nunca le ha gustado beber licor, sino solamente ‘tomar el pelo’, tampoco ha dejado de preocuparse por problemas de sus paisanos cucuteños.
Por eso su trayectoria profesional ha estado influenciada por la parte social y el trabajo comunitario.
Cuando Rafael Camperos trabajó para una caja de compensación familiar (Comfenalco) por ocho años, participó en la promoción del turismo social en la ciudad y ahora, asesora turísticamente al Municipio.
De igual forma, se desempeñó como líder social y fue cuatro veces presidente de la junta de acción comunal del barrio Zulima.
Entre otros oficios, laboró en el Banco Nacional de la Sabana, durante tres años. A su vez, fue asesor contable y de seguros.
Desde temprana edad, ha practicado atletismo y montado bicicleta. Incluso participó en un campeonato juvenil de ciclismo en Pereira.
Considera que el deporte le ofrece una buena calidad de vida, pues se da el lujo de afirmar que no toma medicamentos de ninguna clase, y que las cuatro fracturas que ha sufrido se las ha curado a punta de comer patas de pollo.
¿Cuál fue su primer empleo?
Tenía unos 10 años y fue como carpintero, porque me gustaba tener mi platica. Luego pintor (de brocha gorda) y vigilante.
¿El buen sentido del humor hace parte de su vida?
En reuniones sociales nunca echo chistes, simplemente me gusta el apunte jocoso como por divertir y sobre todo, burlarse de uno mismo que es lo más importante. Tengo ese espíritu de reconocer los errores.
¿Cuáles son sus otras aficiones?
La fotografía siempre me ha gustado, pues mi padre tenía cajas de fotografías que aún conservo junto con rollos e imágenes en digital. Sobre todo me gusta fotografiar personalidades y paisajes, capturar el aspecto humano. Además, me encanta cocinar pues en la familia hay una tradición culinaria. También escribo cuentos y he sido un lector acérrimo.
¿Le han puesto algún apodo?
Como a mi hermano mayor le decían ‘El Chulo’, aún hay quienes me dicen ‘El Chulito’ porque no dejo de practicar el ciclismo. Lo tomo con mucho cariño porque al fin y al cabo es algo a nivel deportivo. En la Universidad muchos compañeros me llaman ‘El papá’.
¿Qué tanto practica el deporte?
Al día, mínimo hago 20 kilómetros de carretera. No suelto la bicicleta. Decidí hace rato volverme ecológico y vendí el carro porque en dos oportunidades lo dejé olvidado. No es que no tenga dinero, sino que prefiero montar en bicicleta o caminar porque así colaboro con el ambiente.
¿Cuántos accidentes ha sufrido?
Soy veterano en fracturas, sin contar las de competencias ciclísticas, llevo cuatro (tobillo, brazo, pierna y clavícula). Pero en ninguna he sentido dolor.
¿Qué lo pone de mal genio?
Me molesta la injusticia social, porque esa es la razón de ser cuando trabajo por la comunidad, tanto en la Liga de Consumidores como Conciliador en Equidad. Aunque no me pagan por ninguno de estos trabajos sociales, trato de conservar la calma pues esto me disgusta.
¿Cuál ha sido el pleito más fuerte en defensa del consumidor?
Son tantos que no se puede decir cuál ha sido más fuerte, pues son constantes los problemas en el préstamo de los servicios públicos, no sólo en Cúcuta sino en toda Colombia. Si las empresas no nos ponen cuidado entonces tenemos que hacer como Kiko el del Chavo y “acusarlos con las mamás” que son las superintendencias: de Servicios Públicos, de Industria y Comercio, la Financiera, de Seguridad y la de Salud. Hay casos en que toca ir a la segunda instancia y ver que empresas sufren porque les aplican sanciones y multas millonarias por violar derechos del consumidor.
¿Alguna vez le han violado los derechos como consumidor?
Al contrario, cada vez que se presenta esa circunstancia también uno exige la garantía. En una ocasión, reclamé en un almacén de cadena porque había comprado una cámara fotográfica que tenía una falla. La ley, que es el Estatuto del Consumidor, dice: ¡El que responde es el que vende!.
¿De quién es el problema, de las empresas que hacen la letra menuda o del cliente que no lee?
Quizá el consumidor no la quiere leer. Pero como soy miope, gozo leyendo la letra pequeña. Uno constantemente da información y capacitación a la comunidad, les digo que antes de comprar consulten el órgano más sensible del cuerpo humano que es el bolsillo, que deben leer y no dejarse llevar por el impulso, para saber si tienen poder adquisitivo y que no compren algo que a la larga lo pierdan y tengan que pagarlo.
¿Cómo se hace valer la garantía con productos de contrabando?
Aun al comprar en San Andresitos, hay garantías, aunque sea a regañadientes porque uno demuestra la disposición legal. Donde no puede funcionar por obvias razones, es en almacenes ‘agáchese’ que son los de la calle, porque estos no son establecimientos comerciales. De resto, aun en el mercado de la Sexta funciona la garantía.
¿Cuáles son los servicios públicos que tienen más deficiencias?
Es como en la hípica, van nariz por nariz y se mantienen, Colombia Telecomunicaciones y Aguas Kpital. A pesar de que han mejorado, todavía tienen deficiencias en la prestación del servicio. Luego, está la telefonía celular y los electrodomésticos. Bastante distantes siguen: Aseo, Energía Eléctrica y Gas, que cuentan con pocos reclamos.
¿Qué significado tiene defender los derechos del consumidor?
Es un compromiso personal que me llena de satisfacción. Cuando veo las personas contentas por ganar, les digo que lo único que me deben es una bendición por ellas y otra por mí y nada más, porque esto no representa ningún honorario.
¿Qué no le gusta de Cúcuta?
Que alguien arroje mugre a la calle, pues me gusta el civismo y el aseo. Es preocupante ver tanto elemento contaminante, por eso invito a ser ambientalistas.
¿Qué otras profesiones le hubiera gustado ejercer?
Aunque pasé por varios cargos en un banco, como jefe de cartera y de cobranzas, por archivo, caja y almacén, no pude ser ni gerente, subgerente, secretario general o auditor. También me hubiera gustado ser ingeniero o aviador.
¿Qué proyectos tiene?
Aspiramos a que salga el Boletín del Consumidor Cucuteño, que está aprobado por el Concejo y será transmitido por televisión local. De esta manera, seré el ‘Tal Cual’ de Cúcuta. Además, con un hijo que es ingeniero electrónico, esperamos montar una emisora para trabajar con comunidades.
¿Qué propuesta haría si fuera presidente de la Confederación Colombiana de Consumidores?
Con el actual presidente es difícil cambiar algo, porque él tiene un trabajo importante. Lo único sería impulsar una reforma o actualizar por vía jurídica, no por decreto sino ley, la defensa del consumidor. Crear la figura del Defensor del Consumidor pero que no dependa del Estado ni de las empresas.
¿A qué le teme?
Nisiquiera a la muerte, porque es parte de un proceso. El único temor es a quedarme quieto, Dios nos libre de una invalidez. De resto a la desidia. Mi mamá dice que hasta ahora cumplió 87 años de edad y que hasta cuando uno se está muriendo, aprende algo nuevo.
Portada de la Edición No 5 de la Revista "Así Somos Aquí" , muy próxima a salir a circulación.
Premio recibido por Rocío Barajas Rojas investigadora cucuteña Directora Científica del Laboratorio Farmacéutico SELFREGEN en Gijón, España, el 20 de Octubre al Mejor Proyecto Innovador de Base Tecnológica, concedido por el CEEI, Centro Europeo de Empresas e Innovación del Principado de Asturias.
Rocío es bachiller del colegio Santa Teresa de Cúcuta, Microbióloga de la Universidad Javeriana de Bogotá y Phd de la Universidad Autónoma de Madrid, España; presentó su tesis doctoral en” Vectores de Transferencia Genética” calificada CUM LAUDEN, por el Centro Nacional de Biotecnología. Al terminar su doctorado fue contratada por la empresa Project Science PO Tecnology, y trasladada a Gijón como directora del proyecto por el cual fue galardonada.
La calidad y cantidad de las candidaturas que este año se presentaron al III Premio al Mejor Proyecto Empresarial Innovador de Base Tecnológica y al II Concurso de Patentes y modelos de utilidad fueron protagonistas en el acto de entrega de los Premios CEEI, 2008, que congregó en el Hotel Las Caldas Villa Termal a más de 170 invitados entre los que se encontraban los 23 emprendedores que optaban en esta ocasión a los premios.
ESFUERZO INNOVADOR: Selfregen es una empresa biofarmacéutica que centra su actividad en el estudio de los mecanismos utilizados por las células madre del adulto para reparar y regenerar tejidos dañados.
“Nuestro fin último”, explica Rocío Barajas Rojas, directora científica de la firma, «es el descubrir fármacos que sean capaces de reprogramar las células madre que todos los adultos tenemos, para potenciar esta capacidad de regeneración a un nivel similar o superior al que tienen las células madre embrionarias».
El descubrimiento de estos fármacos «reprogramadores» será la base para el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas en medicina regenerativa, para el tratamiento de dolencias como las úlceras crónicas, la enfermedad inflamatoria intestinal o trastornos hematológicos y cardiovasculares entre otros.
Selfregen comenzó su actividad en Asturias el mes de enero de 2008 por lo que “(…) para nosotros este reconocimiento después de sólo 9 meses de trabajo es muy importante pues nos demuestra que entramos pisando fuerte en un campo muy novedoso; el objetivo de Selfregen consiste en crear en el área de Gijón, un centro empresarial para favorecer el descubrimiento y desarrollo de nuevas terapias en el ámbito de la Medicina Regenerativa.” Explicó la científica cucuteña.