lunes, 15 de febrero de 2010

Jaime Machicado: “Mientras haya vida siempre habrá un sueño”



Decía el doctor Julio Coronel que su maestro en México, el doctor Ignacio Chávez, les inculcó que para ser un buen médico era necesario ser un hombre culto. Creo que en Jaime Machicado estas dos premisas se cumplen: es buen médico, es culto, es inconforme y vive en permanente búsqueda y evolución. Enamorado de la música desde pequeño, de la ópera, el teatro, amante de la lectura, aprendiz de cocinero y ahora estudiante de piano. Su profesión de médico ha estado siempre en un proceso continuo de cambio. Es así que no se sintió cómodo de estar en permanente contacto con el dolor y la muerte, con su primera especialización, la oncología, dio un viraje total, para ser partícipe en el proceso de creación de la vida, dedicándose a la parte reproductiva. Dejemos que sea Jaime quien nos muestre sus distintas facetas…

Quién es Jaime Machicado?

Jaime Machicado es un ser humano por encima de todo, que viniendo de Bolivia sembró raíces en esta Cúcuta querida, gracias al tesón y valentía de mis padres, Javier y Martha, quienes en esta tierra fueron generosamente acogidos con sus seis hijos.

Qué lo hizo estudiar medicina?

Mi papá era veterinario y de chico yo lo acompañaba en su ejercicio profesional, observando los diagnósticos que hacía a los animales enfermos y de alguna manera, existía una vinculación con las ciencias biológicas. Pero lo que más influyó en mí, fue un tío, Santiago Medeiros, casado con una hermana de mi mamá, eminente médico boliviano y a quien quise imitar en el ejercicio de la profesión. Siempre mantuvimos permanente contacto y esto me dio luces sobre mi inclinación hacia la medicina. Nunca dudé en ser médico, fue algo muy fácil, se fue dando y a Dios gracias pude culminar esta profesión que tantas satisfacciones me ha dado.

Usted se especializó en oncología. Pienso que es muy duro decirle a una persona que tiene cáncer. ¿Qué siente cuando lo hace?

El ejercicio del oncólogo no es un ejercicio fácil. Indudablemente, estar acompañando al bien morir no es una labor amable. No sé sí consciente o inconscientemente con el paso de los años tomé una vía antagónica, que es el principio de la vida, o sea, la parte reproductiva.

Cómo fue ese viraje?

La infertilidad era algo que me apasionaba cuando me estaba formando en la universidad. En ese momento era un ejercicio supremamente rudimentario, pero me seguí interesando y comencé a especializarme. Coincidiendo con mis estudios nace el primer bebé probeta en el mundo y unos años más tarde el doctor Lucena crea el primer bebé probeta en Colombia. Le diría que soy una persona muy afortunada con esta especialización.

Cómo han sido esos avances?

En estos 25 o 30 años el avance en el área reproductiva ha sido infinitamente grande y tremendamente dinámica. Es algo verdaderamente apasionante ver como en el desarrollo de la vida hay tantas cosas que se han ido aprendiendo y poniendo al servicio de la humanidad en una forma práctica, efectiva y que cumple definitivamente con el anhelo más grande de todo ser humano, que es el de reproducirse.

Cómo se inició en ese proyecto?

Los primeros pasos los inicié a través del manejo de las inseminaciones que es una escala intermedia en las técnicas reproductivas. Después empecé a crear mi banco de semen y cuando vi que la inseminación no era una alternativa adecuada para problemas más complejos de infertilidad, empecé a soñar. Fue un sueño de casi 10 años para capacitarme, para poder implementar los recursos económicos y tener un padrino que me guiara en el campo de la reproducción, como lo fue el doctor Elkin Lucena, a quien le tengo profundo respeto, cariño y un hondo agradecimiento y quien con su grupo a través de la Sociedad Nortesantandereana de Ginecología y Obstetricia, nos aportó a todos los médicos de la ciudad grandes conocimientos en muchos talleres que llevamos a cabo, en técnicas no solo reproductivas, sino en cirugía laparoscópica.

Usted tiene su propia clínica. Háblenos de ella…

Sí, efectivamente creamos una clínica reproductiva, la clínica Machicado, que cuenta con todos los recursos para tratamientos de avanzada que se utilizan en el mundo, para la solución de los problemas de infertilidad. Estoy hablando de bebés probeta; de inseminación de espermatozoides directamente dentro de los óvulos ICSI (Inseminación Espermática Intra Citoplasmática); de diagnóstico genético pre-implantación (PGD), o sea, diagnosticar si un feto está enfermo o no antes de implantarlo dentro de la matriz. De diagnóstico genético prenatal, para saber si el niño está enfermo estando la mujer embarazada, procedimiento que se hace al tercer mes. A Dios gracias hemos podido seguir adelante con las nuevas tecnologías y a medida que van surgiendo las vamos asumiendo, con la gran ayuda de mi hija Adriana, quien maneja el laboratorio como embrióloga.

Cómo funcionan los bancos de semen?

Funcionan con un protocolo estricto de seguridad. Los que van a dar semen u óvulos son personas a quienes les hacemos tamizaje sobre su nivel intelectual. Se descartan enfermedades mentales, personales y familiares; se les hace cariotipo, que es el estudio de todos sus genes para estar seguros que a través de todos esos gametos (óvulos y espermatozoides), no se transmita ninguna enfermedad. Se descartan enfermedades infectocontagiosas, como sífilis, sida, hepatitis etc. y cuando se cumplen todos los requisitos, se utilizan para el receptor buscando que sea físicamente lo más semejante al dador, para que haya un equilibrio y el hijo sea un retrato lo más parecido a sus padres. Gracias a las nuevas técnicas como la del ICSI se crea un embrión por micro manipulación con un microscopio potente, que permite que lo que antes era imposible, inclusive por medio de inseminación, ahora pueda ser posible. También hay casos en que no se puede obtener ningún espermatozoide del padre por ninguna de las formas técnicas que contamos y entonces tenemos que recurrir a los bancos de semen.

Es dificil para la pareja aceptar un semen o un óvulo extraño?

Es algo complejo que requiere una gran evaluación médica y psicológica y una decisión que las parejas deben madurar muy bien antes de optar por este recurso. Pero es efectivo y una gran solución. Al principio se ve reticencia para aceptar que vayan a tener un hijo con una carga biológica de otra persona. Una vez embarazada y a medida que el embarazo va evolucionando, eso se olvida. Son hijos tan queridos y tan amados como si fueran de sus propias células. Ese es el milagro de la vida, de la maternidad y de la paternidad, que fluye espontáneamente. Es algo muy lindo.

Las mamás le demuestran agradecimiento nombrándolo padrino?

Indudablemente los ahijados son muchos y es otro motivo de vinculación afectiva que se concreta con el padrinazgo y permanece a través de los años, lo cual es muy satisfactorio.

Por qué no se quedó en Bogotá?

Cuando terminé mi especialidad existía el proyecto de quedarme de instructor en el Hospital San José y en el Instituto Nacional de Cancerología, pero por alguna razón vislumbré lo que es vivir la parte laboral en Bogotá: los trancones, los agites, e influyó poderosamente el vínculo familiar y resolvimos venirnos. Sin duda fue un acierto, pues encontré una mejor calidad de vida y a pesar de no estar en el centro de la ciencia como puede ser Bogotá, he podido realizar en el campo científico todo lo que me he propuesto y he podido hacer un ejercicio profesional integral, aportando a la comunidad, quien es al fin y al cabo a quien nos debemos en primera instancia.

Quién influyó en su formación?

Mis padres: papá enseñó a través de su ejemplo. Era una persona callada pero tremendamente cariñosa, muy comprometido con el bienestar de sus hijos. Mamá, educada dentro de una escuela alemana, nos dio una enseñanza más rígida pero con mucho amor, con mucho cariño. Entre los dos hicieron de sus seis hijos personas responsables que han sabido prestar servicios a la comunidad donde hemos tenido que vivir.

Su padre murió joven. ¿Quién de los dos hermanos tomó las riendas de la casa?

Ninguno de los dos. Cuando murió papá yo ya me había casado, tenía una hija y estaba en la universidad haciendo mi especialización. Mi hermano Javier también estaba casado, tenía un hijo y ambos vivíamos en Bogotá. La casa la siguió manejando mi mamá, quien con una gran dedicación, esfuerzo y valor terminó de educar a sus hijos.

Es curioso que dos hermanos se casen con dos hermanas.¿Cómo fue eso?

Javier se casó primero con María Leonor, pero yo empecé primero los amores con María Cecilia, que duraron siete años, buena parte de ellos a escondidas. Cuando Javier se casó, yo terminé mi carrera y me gradué por la noche de un 17 de diciembre, al otro día, a las 9 de la mañana, me estaba casando. Fuimos dos Machicados con dos Villamizar por cosas del destino, tan es así que a mi suegro le decían que quedó Remachicado.

Qué piensa de su suegro Hernando Villamizar?

Hernando Villamizar es un ejemplo de vida para todos los que hemos tenido la fortuna de relacionarnos con él. Es una persona muy sabia y de una gran capacidad de chuparle a la vida todos y cada uno de los instantes que ella le ha ofrecido. De él he aprendido sus experiencias que han sido buenísimas, las felices y las dolorosas. Es una persona que a través de los años ha crecido mucho, así como también ha vivido mucho.

Qué es lo qué más le apasiona después de la medicina?

La música, en especial la clásica. Mi papá fue el que me empezó a motivar cuando en 1961, un año después de habernos radicado en esta ciudad, nos sorprendió con un tocadiscos con un mueble grandísimo de esa época y unos discos de música clásica y brillante. Esa música me impactó. Me acuerdo mucho de los valses de Strauss y del Concierto de Varsovia. Con el paso de los años tuve la oportunidad de vivir la época de oro de la ópera en Bogotá, que fue más o menos entre el 75 al 81. Salía corriendo de la universidad a escuchar los conciertos, obviamente en gallinero, porque no había dinero para más. Con el tiempo vine a cristalizar un grupo, mis amigos de la música, con quienes me reúno todos los jueves. Ya llevamos muchos años, algunos desafortunadamente han muerto, pero se ha ido renovando el grupo y cada vez nos hemos estructurado y aprendido más.

Fuera de la música que otro hobby tiene?

Toda la vida me ha gustado el deporte. Siempre he sido un deportista apasionado. Ahora estoy en la edad del golf y lo disfruto muchísimo. El deporte y la naturaleza han sido inherentes a mi esencia. El campo me encanta desde niño; en mi primera infancia vivíamos en las fincas donde papá trabajaba y desde ahí creo que la vinculación con el campo ha sido innata en mí.

Para usted que es la felicidad?

La felicidad para mí es lograr un nivel de aceptación para lo bueno y lo malo que Dios y el destino me han podido dar a través de la vida. Es como una especie de estar en paz con las cosas que me vengan. Para mí la esencia de la felicidad no es luchar contra las cosas sino aceptarlas, vivirlas y crecer con ellas.

Qué no le acepta aun amigo…?

Su falta de sinceridad.

Qué no le perdona…?

Su olvido.

Usted es organizado?

Metódico. Creo que sí soy organizado.

Al decirle la palabra amor, cómo la define?

Básicamente un sentimiento aceptación y entrega, de dar y lógicamente también de recibir.

Le gusta la política?

Ni poquito.

Le gusta la reelección presidencial?

Me preocupa tremendamente, aunque le reconozco y admiro por lo que ha hecho.

Cómo le parece la reelección de Evo Morales en Bolivia?

Bolivia en estos momentos es un caso interesante. Es un país donde la mayor población es indígena (65%) y dentro de la lógica, cuando la mayoría es indígena , no tiene presentación que su Presidente no lo sea. Esta población étnica que es muy fuerte, se ha ido capacitando cada vez más. Es un país en una profunda evolución que debe conciliar sus raíces indígenas con la tecnología y los cambios sociales de la época. En estos momentos el país está en manos de Evo Morales con un gran poder político, pero no muy bien acompañado.

Le gustaría volver a vivir en Bolivia?

Mis raíces ya son de Colombia.

Cuál es su peor defecto…?

La impaciencia.

Su mayor cualidad…

Suena como antipático, pero tal vez la nobleza.

Sí le digo azul, en qué piensa?

En el infinito…

Rojo…

En la fuerza, en la energía.

Blanco…

En la paz y el sosiego.

Rojo y negro…

En el doblemente glorioso Cúcuta Deportivo. (Risas).

Cuál es su lectura preferida?

El drama. Me fascina Shakespeare y la novela histórica. Pienso que a través de la novela histórica vive uno en la época de los antepasados con todos sus encantos y sus dificultades.

Y el cine?

Películas que tengan que ver con los sentimientos. “La vida es bella”, por ejemplo.

Llora en las películas?

A moco tendido.(Risas)

Ha sentido la envidia de sus colegas?

La envidia es un sentimiento humano natural y la he sentido, pero de la buena.

Sus colegas hablan muy bien de usted. ¿Qué opina?

Tengo una buena empatía y una relación muy linda con mis colegas y en la medida que van pasando los años uno se va convirtiendo en alguien que en determinado momento puede dar un buen consejo. Veo por parte de ellos un reconocimiento a una labor profesional cumplida.

Usted ha formado escuela? ¿Quienes son sus herederos profesionales?

Después de tantos años de práctica en la rama de la reproducción con el doctor Enrique Canal, hemos creado una escuela y he pensado siempre lo grato que pudiera ser perpetuarla cuando esté retirado de la profesión. Esto me ha movido a crear la Clínica Machicado en Reproducción. En este momento tengo la ilusión que mi hija Adriana, como embrióloga clínica, siga aprendiendo y manejando el laboratorio tan bien como lo ha hecho hasta ahora, y Santiago, el menor de mis hijos, que está estudiando medicina, podría seguir en este campo reproductivo, que es verdaderamente apasionante, sin que para él sea una imposición, respetando siempre su decisión.

Fuera de sus hijos usted ha formado otros jóvenes?

A mi clínica vienen a rotar periódicamente residentes de la UIS (Universidad Industrial de Santander), no como un programa establecido, pero sí ha sido un aporte en la educación médica de quienes siguen nuestros pasos.

Ha realizado todos sus sueños?

Me considero una persona muy agradecida con lo que Dios me ha dado y me ha permitido vivir. Pienso que los sueños nunca dejaran de existir y mientras haya vida siempre habrá un sueño.

Qué se me quedó dentro del tintero y no le pregunté?

Algo que en mi vida tiene mucha importancia, la familia. Mi señora María Cecilia y mis hijos son el motor que mueven todas mis inquietudes. Tengo una gran ilusión de ver los hijos realizados y debo ser tremendamente justo al agradecer a Dios que todos mis sueños se están cumpliendo. Tengo una esposa y unos hijos maravillosos, unos nietos bellísimos y eso me llena. Todo lo demás viene por añadidura.

Qué sueño no ha podido cumplir?

Tocar piano y hablar inglés.


1 comentario:

maria ramirez dijo...

gracias al dr. machicado hace tres años nos dio la felicidad de ser padres, fue la mejor decicion que mi esposo y yo hemos podido tomar al ponernos en tratamiento con el, ya que habiamos pasado ya por varios doctores.

valera edo. trujillo
venezuela